Indice de aterogenicidad de castelli

Indice de aterogenicidad de castelli

Índice aterogénico wikipedia

La dislipidemia es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de futuros episodios cardiovasculares, como la cardiopatía coronaria, el infarto de miocardio, el ictus y la enfermedad vascular periférica [1,2]. En la actualidad, este grupo de enfermedades no sólo constituye un problema de salud pública para los países desarrollados, sino también para los países de ingresos bajos y medios. Las estimaciones realizadas en 2010 mostraron que en los países con economías emergentes, el 80% de las muertes se debían a enfermedades cardiovasculares (ECV) [3]. Por ello, la monitorización del balance de las fracciones lipídicas a través del perfil lipídico constituye una medida preventiva de relevancia en el manejo de los pacientes con alto riesgo cardiovascular [4].

Alrededor del 50% de los pacientes con diabetes tipo 2 presentan dislipidemia [1,2]. Esta población, a pesar de estar bajo tratamiento con fármacos hipocolesterolemiantes, mantiene un riesgo cardiovascular residual asociado a varios factores, entre ellos el aumento de los TG, que conlleva una disminución del HDL-C y un aumento del LDL-C.1 Este desequilibrio entre las fracciones lipídicas contribuye a mantener un entorno aterogénico en los pacientes diabéticos, además de la inducción de la no respuesta a la insulina [13].

Índice de riesgo de castelli i

Investigar la relación entre la lipoproteína de baja densidad carbamilada (ca-LDL), el índice aterogénico del plasma (AIP), el coeficiente aterogénico (AC), los índices de riesgo de Castelli I y II (CRI I y II) y la aterosclerosis subclínica en la artritis psoriásica (PsA).

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Se incluyeron 39 pacientes y 19 controles sanos emparejados por edad, sexo e índice de masa corporal. La resistencia a la insulina (IR) se evaluó con la evaluación de la homeostasis del modelo-IR (HOMA-IR). Se midió el grosor íntima-media de la carótida (CIMT) en ambas arterias carótidas comunes y se calculó el CIMT medio.

Se observó un aumento significativo del GIMT en los pacientes con APs sin enfermedad cardiovascular clínicamente evidente ni factores de riesgo de aterosclerosis tradicionales. El CIMT se correlacionó con el HOMA-IR, TG/HDL y AIP.

Para una diferencia absoluta de CIMT de 0,1 mm, el riesgo futuro de infarto de miocardio aumenta en un 10-15%, y el riesgo de accidente cerebrovascular aumenta en un 13-18% [1313. Lorenz MW, Markus HS, Bots ML, Rosvall M, Sitzer M. Prediction of clinical cardiovascular events with carotid intima-media thickness: a systematic review and meta-analysis. Circulation. 2007;115(4):459-67.]. Se ha descrito un aumento del GIMC en pacientes con APs sin enfermedad cardiovascular clínicamente evidente ni factores de riesgo de aterosclerosis tradicionales [1414. González-Juanatey C, Llorca J, Amigo-Díaz E, Dierssen T, Martín J, González-Gay MA. Alta prevalencia de aterosclerosis subclínica en pacientes con artritis psoriásica sin enfermedad cardiovascular clínicamente evidente ni factores de riesgo de aterosclerosis clásicos. Arthritis Rheum. 2007;57(6):1074-80.].

Índice aterogénico

El presente estudio tiene como objetivo evaluar la prevalencia de la dislipidemia y estimar el riesgo cardiovascular según indicadores bioquímicos más precisos en adolescentes, de acuerdo con el estado nutricional. Se trata de un estudio transversal realizado con 807 adolescentes de escuelas públicas, de ambos sexos, con edades comprendidas entre los 10 y los 17 años. El estado nutricional se clasificó según el índice de masa corporal. Se consideró dislipidemia la presencia de niveles aumentados en al menos uno de los parámetros del perfil lipídico: triglicéridos (TG), colesterol total y fracciones de alta (HDL-c) y baja densidad (LDL-c). El riesgo cardiovascular se estimó mediante el cálculo del índice de Castelli I (CI-I) y II (CI-II), TG/HDL-c y no HDL-c. Los datos se analizaron mediante regresión de Poisson con estimaciones robustas de la varianza a un nivel de significación del 5%. La mediana de edad fue de 13 (12-14) años, de los cuales el 57,7% eran mujeres. Se encontró una prevalencia de exceso de peso del 32%. El exceso de peso se asoció con el riesgo cardiovascular en los adolescentes, y el IC-II (PR: 2,75; IC 95%: 1,77-4,27; p<0,001) fue el marcador con mayor prevalencia en el grupo de exceso de peso, seguido del IC-I (PR: 1,87; IC 95%: 1,56-2,22; p<0,001). Se pudo concluir que el uso de CI-I y II tuvo una mayor prevalencia que los marcadores lipídicos analizados por separado y, por lo tanto, son predictores más robustos del riesgo cardiovascular en los adolescentes con exceso de peso.

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Calculadora del índice de castelli

La dislipidemia es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de futuros episodios cardiovasculares, como la cardiopatía coronaria, el infarto de miocardio, el ictus y la enfermedad vascular periférica [1,2]. En la actualidad, este grupo de enfermedades no sólo constituye un problema de salud pública para los países desarrollados, sino también para los países de ingresos bajos y medios. Las estimaciones realizadas en 2010 mostraron que en los países con economías emergentes, el 80% de las muertes se debían a enfermedades cardiovasculares (ECV) [3]. Por ello, la monitorización del balance de las fracciones lipídicas a través del perfil lipídico constituye una medida preventiva de relevancia en el manejo de los pacientes con alto riesgo cardiovascular [4].

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Alrededor del 50% de los pacientes con diabetes tipo 2 presentan dislipidemia [1,2]. Esta población, a pesar de estar bajo tratamiento con fármacos hipocolesterolemiantes, mantiene un riesgo cardiovascular residual asociado a varios factores, entre ellos el aumento de los TG, que conlleva una disminución del HDL-C y un aumento del LDL-C.1 Este desequilibrio entre las fracciones lipídicas contribuye a mantener un entorno aterogénico en los pacientes diabéticos, además de la inducción de la no respuesta a la insulina [13].

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